martes, 18 de septiembre de 2012

Reparación

A fines del verano, el Ángel vino a "El Cabeco" donde estaban rezando, esta cueva fué santificada debido a su primera visita. En su mano sostenía un Cáliz y sobre él, una Hostia sangrando. Arrodillándose dijo la conmovedora oración: "O Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Epíritu Santo, Os adoro y ofrezco el preciocísimo cuerpo, sangre, alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en los tabernáculos en el mundo, en reparación por las injurias, sacrilegios é indiferencias por los cuales Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os imploro por la converción de los pobres pecadores." Luego, dando la Hostia a Lucía y el contenido del Cáliz a Francisco y a Jacinta dijo: "Tomad y bebed del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ofendido por hombres ingratos. Haced reparación por sus crímenes y consuelen a Dios." Esta fúe la última vez que los niños vieron al Ángel de la Paz.
Nada fuera de lo ordinario sucedió durante los días que siguieron. El verano pasó, el invierno llegó, la primavera con su nueva vida, y durante ese tiempo los niños abrazaron la esperanza de que la criatura de la luz regresaría a ellos.

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