miércoles, 26 de agosto de 2015

3. LA MARIOLOGÍA COMO DISCIPLINA TEOLÓGICA.

Si todo ser es objeto de la Teología en la medida en que dice referencia a Dios, la Madre de Jesús, referida esencialmente a Dios como su propia Madre, requiere una detenida consideración teológica. También es objeto de estudio por su referencia a la historia de la salvación.

La realidad de María es riquísima tanto en su referencia a Cristo y a su colaboración en la historia de la Salvación; como si se considera su ser personal, es decir, la realidad que se suele designar con la expresión «privilegios marianos».

Esa riqueza es lo que hace que a finales del siglo XVI comiencen a hacerse tratados especiales de Mariología:

Tratado de Francisco Suárez (+1617), destaca con fuerza la figura de Santa María
Plácido Nigido fue el que acuño el término “Mariología” al titular a su obra: Summae sacrae mariologia pars prima.
¿Qué es la Mariología?:


Etimología: Tratado acerca de María: «la ciencia que se refiere a María».
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Definición: Aquella parte de la ciencia teológica cuyo objeto es María, Madre del Verbo Encarnado y Redentor, es decir, Madre de Dios y Madre de todos los hombres.

Objeto: el misterio de María en toda su integridad y en su multiplicidad de facetas, es decir, dirige su atención a Santa María considerada en sí misma y en su multitud de relaciones con toda la doctrina cristiana.
Es un tratado íntimamente relacionado con todo el quehacer teológico; con una autonomía imprescindible para considerar ordenadamente y en todas sus facetas la figura de Aquella que es Madre de Dios y Madre de todos los hombres.

n Como se ha visto la presencia de María ocupa un lugar especial en la fe y en la piedad del Pueblo de Dios. También en la predicación de la Iglesia. Sin embargo, a la hora de la sistematización teológica, esta presencia de María no ocupaba un lugar especial, sino que la doctrina mariana iba siendo desarrollada en diversos lugares, preferentemente en la Cristología y la soteriología (S. Th III, qq. 27-37), utilizando al mismo tiempo los enunciados marianos para profundizar en la consideración de la vida de Jesús. (p.24)

Este método, como señala Schmaus, tiene la ventaja de que evita radicalmente el aislamiento de la Mariología, y aparece totalmente destacada la esencial referencia de Santa María a Cristo y a la historia de la salvación. Tiene el inconveniente señalado por Suárez.

La riqueza de las verdades mariológicas contenidas en la Revelación y en la posterior reflexión cristiana hace patente la posibilidad de una presentación orgánica de estas verdades, como «un todo parcial dentro de la Teología». (p. 25)
n Los protestantes (K Barth) rechazan el que María se tratada en un tratado autónomo. Fiores afirma que esta posición se debe a que de ser así la figura de la Virgen sería el prototipo de la criatura humana.

n La razón principal para que sea conveniente integrar las verdades marianas en un cuerpo unitario de doctrina, no estriba principalmente en el hecho de que se trate de un conocimiento de afirmaciones referidas a una persona particular, sino que se basa en el hecho de la peculiar misión de María en la economía de la salvación. Toda su persona y su historia están al servicio de esta misión. (p. 26)

n El Método de la Mariología es el mismo de la Teología: temas bíblicos, la contribución de los Padres, así como la historia posterior de los Dogmas (p. 27)

n El objeto propio y específico de la Mariología es la persona de Santa María considerada en sí misma y en el lugar que ocupa en la historia de la salvación, ya que Dios, al elegirla para Madre de Jesús, la eligió también como Madre del Redentor y, en El, la eligió como Madre de todos los hombres, y la dotó de unas prerrogativas especiales y únicas de acuerdo con la misión a la que le destinó. (p. 27)

n Al ser esta misión fundamental y de índole universal, la Santísima Virgen está presente, no en uno u otro aspecto, sino en todo el plan de salvación querido por Dios (L.G. #65). (p. 26)

n La Mariología ha de entenderse como el estudio a la luz de la fe de lo que esta misma fe enseña en torno al misterio de María considerada en sí misma y en su cometido en la historia de la salvación. (Optatam totius, n.16).

n Antes del Vaticano II existían dos sistemáticas para acceder a la consideración sobre las verdades marianas: La primera, denominada tradicional, devota o mística cuya fórmula de pensamiento era in María, cum María, per Maríam. La segunda, crítica o moderna, de corte positivo que intenta hacer un estudio objetivo y científico, separado de las devociones. El Vaticano II concilia y supera ambas tendencias insertando el estudio en el misterio de Cristo y la Iglesia.

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