domingo, 27 de septiembre de 2015

4. LA CONCEPCIÓN DE JESÚS

La ruptura expositiva del v.16; Mt intenta aclararla en el v.18. Comienza por la misma palabra utilizada en el v.1: génesis. El uso del término es bastante llamativo, pues más bien debería haberse empleado gennesis (procreación). Parece ser que Mt lo utiliza por influencia de Gen 2,4 y 5,1.
Según Mt, María había quedado encinta en el período de los esponsales, y para dejar todo bien claro, precisa que fue «por obra del Espíritu Santo». De esta manera evita en el lector de su evangelio cualquier interpretación dudosa sobre María, no así para José, pues a continuación en el v.19 dice que José era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
n   Hay tres hipótesis de interpretación de esta decisión no consumada de José:
1º. H. de sospecha. José sospechó que María había incurrido en adulterio; pero es “justo” (observante de la Ley), y la ley es determinante en estos casos.
2º H. de la reverencia. María comunicó a José el hecho de la Encarnación, porque era justo que su esposo supiera la decisión tomada por María en aquel instante y que hacía relación directa a la futura vida de su matrimonio. La turbación de José se deriva de la duda de saber si es correcto el apropiarse de una paternidad que sólo pertenece a Dios.
 H. de la inocencia. José conociendo la santidad y perfección de María, no duda de la honradez de su esposa. Capta que algo sobrenatural y extraordinario ha acaecido en su vida, pero desconoce el cómo. La justicia de José consiste en que no quiere interferir en los planes de Dios sobre María, ni quiere presentarse como el padre de un niño cuyo origen desconoce. Desea refugiarse en el silencio y en el abandono. El ángel viene a quitar esta incertidumbre de su vida (vv 20-21).
El ángel le pide sólo una cosa a José: que tome a María consigo; es decir, que no la repudie. Dios desea que José intervenga de una manera positiva en la vida que se está gestando en el seno de su esposa. Hay, pues, tres elementos que debemos considerar:

  • Dios quiere incorporar a Jesús en la genealogía de José, hijo de David, y por esta incorporación Jesús es verdadero miembro de la familia davídica;
  • José es constituido, por voluntad divina, en padre de Jesús. José, por tanto, no sólo es padre adoptivo, ni sólo padre legal, sino que hay un querer explícito de Dios, que le confiere una paternidad única e irrepetible; no es, ni padre natural, ni meramente nutricio, sino que la paternidad de José es privilegiada: Dios introduce a José no en la generación, pero sí en el nacimiento de Jesús. Esta paternidad privilegiada le confiere el derecho de poner el nombre al hijo.
  • Dios desvela a José el misterio de la generación: lo concebido por María es obra del E. Sto. y no obra de varón.
 Aunque el tema central de estos vers. de Mt es la paternidad de José sobre Jesús y, con ello, la vinculación de éste a la dinastía davídica, aflora a la vez, no sin intención, la virginidad de María en la generación de su Hijo, como un elemento fúndante de toda la escena, (...) desde el principio, deja patente que el Mesías, a la vez de ser descendiente de David, tiene una procedencia que trasciende la mera generación natural. El Hijo de María no es simplemente el «hijo del carpintero» (Mt 13,55), sino que su origen es misterioso. A continuación  Mt hace una referencia explícita a Is 7,14.

Con esta profecía del A.T. se desea reforzar lo expuesto en los vers. anteriores. Este oráculo del libro de Isaías, proclamado setecientos años antes, se realiza plenamente en la generación de Jesús. María es la parthenos -la virgen- que concibe y da a luz al «Dios con nosotros» (en el sentido más pleno). Mt pretende dejar patente a todos los lectores de su evangelio, que María concibió a su Hijo de una manera única y extraordinaria; también deja explícito que en Jesús se realiza plenamente la obra del Espíritu Santo, prefigurada proféticamente en el A.T. Es decir, el evangelista no pretende demostrar la concepción virginal, sino que, al contrario, desea poner en evidencia el cumplimiento del texto profético de Is 7,14, mediante el hecho que narra en estas perícopas.

Mt 1,24-25 muestra la obediencia de José a la indicación angélica. Son, en este sentido, la manifestación del fíat del esposo de María, ocupando el puesto de padre y cónyuge querido por Dios. La redacción del último vers. está en función de Is 7,14 citado en el v.23 y cuyo cumplimiento interesa subrayar: la que se encontró encinta virginalmente (v.18) da a luz sin que haya intervención de varón (v.25). Sin embargo la partícula heos hou (donec, hasta que) no insinúa que después la haya conocido; sólo subraya la virginidad de María en el momento del parto del Señor. Según el lenguaje bíblico, el término heos hou -traducción del `ad kihebreo- es aseverativo no exclusivo. Por tanto, sólo indica una situación de presente: José respetó su virginidad hasta el parto del niño. Mt, en este texto, no dice nada de lo que sucedió después del parto.

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