domingo, 27 de septiembre de 2015

6. LA DIMENSIÓN MARIANA DE LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

Centrándonos ahora específicamente en el aspecto mariano de la escena de la adoración de los Magos se advierten dos elementos significativos:
  • Toda la escena de los Magos está centrada en el homenaje que se desea rendir al «Rey de los judíos». Es un Rey que pertenece a la dinastía de David y que fue profetizado como Rey-Mesías en el A.T.
  • El evangelio de la infancia de Jesús de Mt centra su relato en la figura de José. En cambio, en la redacción de la adoración de los Magos, el Santo Patriarca brilla por su ausencia. Como acabamos de ver, el leitmotiv de esta escena es el niño con María, su madre.
  • Para muchos autores la inclusión de la frase el niño con Maríasu madre tiene en este relato una evidente intención teológica: Mt asocia a María en la función regia de su Hijo, como Madre del Rey.
  • Efectivamente, en la dinastía de David una mujer ocupó el puesto inmediato al rey: la reina madre, a la que se denomina gebiráh -o señora-. No se trata del ascendiente que toda madre tiene con su hijo, sino de una dignidad específica y sustantiva.
  • Betsabé, la esposa de David y madre de Salomón, es la primera gebiráh del A.T. En ella se advierte con claridad la excelencia de este título.
  • El libro primero de los Reyes narra que, siendo anciano David, su esposa Betsabé entró en la estancia donde él estaba, «se arrodilló rostro en tierra y se postró ante el rey» (1Re 1,16 y 31). La actitud de la esposa ante su marido y rey es de reverencia, sumisión y acatamiento.
  • Totalmente distinto es su comportamiento cuando, muerto ya David, reina Salomón: «entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra». La dignidad de Betsabé es llamativamente diversa a la mostrada anteriormente: si con David es la sierva que le rinde acatamiento, con Salomón, -hijo de ambos- recibe el reconocimiento del rey y ella ejerce su específica misión, que se explícita en tres funciones:
  • La imposición de la corona real al nuevo rey (Cant. 3,11; 1 Cro 11,10; 1 Sam 11,15).
  • La gebiráh asigna el nombre programático al nuevo monarca.
  • Finalmente, la gebiráh aparece como símbolo de la continuidad dinástica. A la muerte del rey ella es la depositaria de la herencia real, por los lazos de parentesco y de fidelidad que le vinculan con el monarca fallecido y al nuevo rey que, obviamente, será descendiente de ella. Lagebiráh es una dignidad vitalicia, que puede perderse por una acción indigna (1Re 15,13).
  • Por tanto, de una forma implícita, pero patente para los judíos, San Mateo muestra, en la escena de la adoración de los Magos, a María como la nueva gebiráh del reino mesiánico que Jesús va a instaurar con su venida a esta tierra.


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