lunes, 21 de septiembre de 2015

ALGUNOS TEÓLOGOS ACTUALES, INFLUIDOS POR LA CRÍTICA LIBERAL PROTESTANTE, INTERPRETAN TAMBIÉN NEGATIVAMENTE ESTE PASAJE.

Lo relacionan con Mc 3,20-21. Ambos textos constituyen, según estos autores, una misma escena, que el evangelista ha separado colocando una disputa con los escribas sobre el poder de Jesús.


 Afirmarán incluso que la supresión de la pericona de Marcos en los otros sinópticos es una muestra más de la oposición entre Jesús y su familia.




 Mateo y Lucas no la incluyen, o bien por decoro con María, o bien para no dañar la imagen de Santiago el Menor, pariente de Jesús y una de las columnas de la Iglesia Apostólica.


 No es tan evidente, sin embargo, la conexión entre ambos textos.



En primer lugar, la expresión griega hoi par´autou significa «sus familiares» en sentido lato -comprendidos los siervos, esclavos -o «sus parientes» en general. Incluso cabe la traducción de «sus amigos».



Todavía es más incierto el sujeto de elegon (decían). Según Danieli (María e i fratelli di Gesù nel vangelo di Marcos, 1978), nos encontramos ante un plural indefinido utilizado varias veces por San Marcos y precisamente con el verbo lego, que equivale a un «se decía». Con esta hipótesis, no son los familiares los que juzgan peyorativamente a Jesús, sino la muchedumbre.



Además el aoristo exeste -que hemos traducido «está fuera de sí»- no se corresponde exactamente con la traducción habitual -estar enajenado, estar alocado, no estar cuerdo-, pues siempre que en los evangelios se utiliza tal verbo (4 veces en Mc, 3 en Lc, 1 en Mt) se hace referencia, no a la locura, sino a «estar fuertemente sorprendido debido a algo extraordinario».




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