sábado, 12 de septiembre de 2015

2.1 ISAÍAS 7,14:

a) El contexto histórico: Israel y  Siria han declarado la guerra a Judá.

Motivo: la no adhesión de Judá a la alianza de los estados del norte que procuraban defenderse ante las ansias expansionistas de Asiria. El ejército sirio-efraimita amenazó directamente a la misma capital de Jerusalén. Ajaz había sido vencido a campo abierto y tuvo que refugiarse precipitadamente, como último recurso, en las fortificaciones de la capital. En vez de acudir a Dios y rectificar su conducta desordenada, pidió socorro a Teglat-Phalasar III, quien subió contra Damasco, la conquistó y mató al rey de Siria. El precio y recompensa de esta alianza fue: la entrega del oro y la plata del templo de Dios y el vasallaje del reino de Judá al de Asiria. A la vez, esta alianza conllevó la separación de la doctrina y culto a Dios, a causa del sincretismo religioso, por la aceptación de la religión asiria. Todos estos peligros que se abatían sobre el reino de Judá explican la intervención del profeta Isaías.

Is 7,1-9 narra la primera intervención de Isaías a favor de Ajaz frente a los invasores. La promesa de Isaías es un canto a la esperanza y a la confianza en Dios, que ha asegurado la continuidad del reino davídico. La exhortación termina con una llamada de conversión a Judá.

Is 7, 10-13. Dios vuelve a dar un aviso a Ajaz a través del profeta. Esta intervención divina muestra dos cosas:

1ª) la incredulidad y la dureza de corazón del rey judío que hace oídos sordos a la primera recomendación de Isaías.

2ª) la misericordia de Dios que intenta repetidamente la conversión de la casa de David y la vuelta a la confianza divina, en vez de acudir a la alianza con el rey asirio.

B) El Emmanuel: El versículo siguiente presenta el contenido y la realización de la señal. Comienza con el término hebreo laken (Neovulgata, Propter hoc) que, según Criado, no tiene un sentido causativo, sino un matiz enfático. Su traducción puede equivaler a «pues bien», o «dado esto así», o «siendo esto así». A continuación dice el profeta que «el Señor mismo va a daros una señal». El vocablo señal (`ôt, sin artículo en hebreo), puede designar tanto un hecho prodigioso (Ex 7,8; Jud 6,17; Is 38,7), como un hecho natural que se ha predicho anticipadamente (Ex 3,12; Gen 24,13ss); en síntesis, algo que manifiesta la directa intervención divina. Viene después el núcleo de la profecía.

Si la persona que nacerá -el Emmanuel- es el Mesías, ese texto es mesiánico y a la vez mariológico, porque se cita explícitamente a su madre -la doncella-.

Es patente su sentido mesiánico. En efecto, un poco después (Is 8,8) el profeta afirma que Palestina es la tierra del Emmanuel. Sin embargo, en el A.T. se dice que Palestina es la tierra de Dios y nunca de otra persona, incluida David. Por tanto, se identifica implícitamente El Emmanuel con Dios.

En Is 9,5 se aplica al Emmanuel los títulos de Admirable-Consejero, Dios-Todopoderoso, Siempre-Padre, Príncipe de la Paz. Son los títulos que defienden su persona y su misión.

Finalmente, en Is 11,1-4 se dice que sobre el Emmanuel “reposará el espíritu de Dios...”. Todas estas prerrogativas recibidas por el Emmanuel le capacitan para realizar el encargo recibido de Dios: instaurar el reino de la justicia y de la verdad (Is 11,4-5). El sentido mesiánico de este texto viene ratificado explícitamente en Mt 1,22-23 y en Lc 1,31-32. Bastantes autores sostienen, por tanto, que el Emmanuel, en sentido literal, se identifica con el Mesías.


C) `Almah Término utilizado por el profeta para designar a la madre del Emmanuel, procede etimológicamente de la raíz ‘alam, cuyo significado es «ser fuerte». Su traducción literal concuerda con el de doncella, joven adolescente. Ahora bien, normalmente el sentido etimológico no agota, ni determina plenamente un sentido diverso o distinto.

Esta palabra aparece en otros seis lugares: Gen 24,23 al referirse a Rebeca como una joven que se casará con Isaac y de la que dice el versículo anterior que es virgen. Ex 2,8: Por el contexto se comprueba que la doncella, hermana de Moisés, es virgen. Cant 1,3: las jóvenes que se enamoran son vírgenes. Cant 6,7: se distinguen el grupo de reinas, concubinas y doncellas (vírgenes). Sal 68,26: grupo de doncellas; según C. Pozo, consagradas a Dios. Prov 30, 18-19:el texto connota la virginidad.

De los textos que acabamos de estudiar, podemos obtener las siguientes conclusiones:

a) nunca se aplica el término `almah a una joven casada;

b) en todos los versículos analizados, la ´almah es una doncella que se presume virgen;

c) directa y formalmente `almah significa chica o muchacha joven, e indirectamente comporta siempre la virginidad. En tanto que betûlah in recto expresa la virginidad.
El término betûlah significa efectivamente virgen, pero no hace ninguna referencia a la edad. Y utilizando este término podría entenderse un caso de una anciana que siendo estéril tiene un hijo. Esta palabra connota siempre exclusión de maternidad. `Almah, que directamente incluye el concepto de juventud e indirectamente el de virginidad, no excluye a su vez el de maternidad. Hay, finalmente, otro vocablo, na´arah, que significa muchacha joven, pero no connota para nada la virginidad. Por tanto, si Isaías utilizó este término fue porque es el más preciso y conveniente para expresar el vaticinio de Dios.

En resumen, esta profecía, ratificada por la doctrina contenida en Mt 1,23, se refiere en su sentido literal -para unos inmediato o más profundo, para otros -al Mesías (o Emmanuel) y a su Madre que lo engendrará virginalmente.
Sin embargo, ha habido otras interpretaciones discordantes con lo que aquí hemos expuesto:
a) Algunos judíos de la época cristiana primitiva y bastantes autores cristianos actuales, entre ellos algunos católicos, identifican al Emmanuel con Ezequías, hijo de Ajaz, en sentido literal inmediato y al Mesías en sentido pleno. En esta interpretación la `alamah en sentido inmediato sería la esposa del rey y en sentido pleno María.
b) Otros autores identifican la doncella con la esposa del profeta. De todas formas, mal puede Isaías denominar a su esposa `almah, cuando en el momento de la profecía tenía un hijo con el que se presenta al Rey (7,3).
Miqueas 5,1ss. Después de haber anunciado el profeta los castigos que recaerán sobre Judá por su infidelidad a Dios (caps 1-3), relata en el cap 4º las promesas futuras que vendrán sobre Sión. En este contexto se enuncia la profecía mesiánica. Algunos judíos afirman que el “Dominador” al que se refiere el profeta es Zorobabel, quien dominó Israel y condujo al Santuario del Señor las reliquias de sus hermanos, muertos en la cautividad. Sin embargo, este rey no nació en Belén, sino en Babilonia.

Por los atributos que se predican de este Dominador, no puede ser más que el Mesías. Este, perteneciente al linaje davídico, entronca a la vez con el descendiente de mujer vaticinado enGen 3,15, al remontar su origen a los días más antiguos de la humanidad (v.1). Por el v.3, se ve además la gran afinidad del personaje profetizado por Miqueas y el Emmanuel del vaticinio de Isaías. De aquí que podamos sostener que esta profecía es esencialmente mesiánica en sentido literal.

Establecida la identidad entre el Dominador y el Mesías, nos corresponde determinar quién es «la que ha de dar a luz». Por la misma conexión interna de la profecía es aquella mujer de la que nacerá el Salvador en Belén de Efratá, es decir, la Virgen María.

El parentesco de esta profecía con Is 7,14 es innegable. Se aprecia incluso un paralelismo entre el `almah y el Emmanuel con «la que ha de dar a luz» y el Dominador. «La alusión velada a la `almah deja atisbar que el nacimiento del Salvador de Israel será un hecho milagroso: no es sorprendente, por tanto, que este suceso sea el signo de una próxima liberación». Con esta profecía se complementa el vaticinio de Isaías, afirmándose que la`almah dará a luz al Emmanuel en Belén-Efratá.

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