sábado, 12 de septiembre de 2015

3. TEXTOS DEL A.T. CON SENTIDO MARIOLÓGICO DISCUTIDO

Jeremías 31,22 Aunque este texto ha recibido una interpretación mariana, especialmente desde el medioevo, actualmente la mayor parte de los eruditos cuestionan e incluso niegan ese sentido.
San Jerónimo dice: «el Señor ha realizado una cosa nueva en la tierra. Sin semen de varón, sin ningún acto carnal, sin concepción, la mujer rodeará al varón en el gremio de su seno... el varón perfecto estará contenido en el vientre femenino los meses acostumbrados... A la vez ha de constatarse que se llama creación a la natividad del Salvador y a la concepción de Dios» (Commentariorum in Jeremiam prophetam, libro VI).

En efecto, el texto hebreo dice: neqebah tesôbeb gaber.

 a) Neqebah es un término que indica, en este caso, a la mujer en contraposición al varón (Gen 5,2), o a la hembra en competencia con el macho (Gen 6,19). Por tanto, nunca se predica de la virgen, porque connota una referencia sexual: es la mujer en cuanto destinada a la unión marital;


 b) tesôbeb es la forma po´el del verbo sabab, que significa: girar alrededor, rodear. En Dt 32,10 se utiliza en un sentido moral, significando «envolver de regalos» (Sal 32,10). Por el contrario nunca se aplica este término a la madre que lleva en su seno al hijo.


c) gaber (o geber), que literalmente es «ser fuerte», se toma frecuentemente como sinónimo de `îsh (varón), aunque, con más determinación, se usó como macho u hombre de sexo masculino (Jer 30,6). En este caso es un término apropiado para completar la contraposición sugerida por neqebah.

Esta exégesis hace imposible el sentido mariológico de la pericona; por tanto, la interpretación más acorde con la exégesis actual es sostener que se refiere a Israel, que ha tenido un comportamiento infiel, abandonando a Dios y uniéndose a dioses paganos. La gran novedad es que la díscola muchacha que iba dando rodeos por todas partes (Israel), se volverá de nuevo al esposo o varón (Dios).


La esposa del Cantar de los Cantares Las fuentes bíblicas del libro del Cantar son Os 2; Jer 31; Ez 16 e Is 44,4-8; 61,10-11; 62,3-5; estos textos muestran la relación entre el pueblo de Israel y Dios. Ninguna obra del A.T. ha tenido interpretaciones tan dispares. La opinión más común en la tradición judía y católica es la interpretación alegórica: en el amor esponsalicio se representa el amor sobrenatural de Dios hacia los hombres. Su significación originaria es el desposorio de Dios con Israel. De esta primera explicación se pasó a las relaciones entre Dios y la Iglesia; y como «la Iglesia no es una abstracción, sino una comunidad viva -ni Cristo ama su Iglesia como una abstracción, sino en ella a cada uno de sus miembros-, era natural la exégesis concretizante, en la línea de la relación entre Cristo y cada alma». Y es obvio, que de un modo singular y único, la interpretación cristiana, al menos desde la época medieval, haya visto allí mostrado el amor de Cristo a su Madre. Fue Ruperto Deutz quien propuso una interpretación alegórica mariana de todo el libro, pues hasta él los Padres aplicaron diversos pasajes de esta obra a María, pero no hicieron una interpretación global mariana.
Muchos autores se inclinan por aceptar como cierto y verdadero el sentido mariano del Cantar de los cantares; no obstante, otros estudiosos ven incompatible la aplicación del Cantar a María ni siquiera en un sentido pleno,... Basan esta afirmación en diversos pasajes del libro (5,2-6; 8,4) donde se aprecia una cierta resistencia de la esposa a los requiebros de amor del esposo, que denota una falta de sintonía y de fidelidad.

Salmo 45 Es en esencia el mismo tema del Cantar, pero con una diferencia: las bodas no son aquí entre Dios e Israel, sino entre el Mesías e Israel. A partir del v.10 se introduce a la reina ataviada con oro de Ofir. El resto del salmo se centra en ella. En la primera parte del salmo se habla delsensus plenior del Mesías. Sin embargo, en el v.11 hay un cambio brusco en la exposición del tema. En un sentido literal propio del hagiógrafo da a entender que se trata de una princesa extranjera todavía apegada a la tradición de su familia y de su región de origen. Sólo abandonando y rompiendo con el pasado, podrá participar de las delicias del esposo.
Evidentemente, en sensus plenior no puede aplicarse esta pericona a María, pues, al estar exenta de pecado original y al poseer la plenitud de la gracia, nunca ha estado separada de Dios, ni con el afecto, ni con el deseo.

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