lunes, 21 de septiembre de 2015

MARIA EN EL PRIMITIVO KERIGMA CRISTIANO.

INTRODUCCIÓN

En el 1er kerigma, centrado en Jesús, no aparece María (no posee especiales funciones). Aparece 1 vez en Hch 1,14.
2. Gálatas 4,4-5



Texto fundamentalmente cristológico, con consecuencias mariológicas muy interesantes. Las interpretaciones marianas se pueden reagrupar en dos:


a) Quienes han visto en estos vers. una declaración de la virginidad, de la maternidad divina y espiritual: la mujer de la que nace Cristo es la Madre del Hijo preexistente enviado del Padre al llegar la plenitud de los tiempos.

La utilización del término genomenon(nacido) y no del genomenon (engendrado) expresa, según estos teólogos, la concepción virginal, ya que «este Hijo nacido de una mujer, no obstante no fue engendrado por un hombre, o sea, no tuvo padre carnal». Por otra parte, el texto presenta una estructura quiástica.


b) Otros estudios no son tan optimistas. Afirmando la maternidad divina, no ven en los vers. una manifestación de la virginidad.


Para éstos genomenon ek gynaikos (natum exmuliere), indica solamente la condición humana de Cristo, pues se sabe que la expresión hebrea ´adam yelûd ´issah -el ser humano nacido de mujer- es de uso común en el judaísmo. Expresiones muy semejantes en el N.T., y en Qumram indican simplemente el carácter humano.


Otro argumento. La construcción quiástica de los versículos conlleva que el movimiento antitético de 2) se tenga que repetir en 1). Por tanto, no puede haber en éste nada que llame la atención y que distinga a Cristo del resto de los hombres; más bien expresa el abajamiento del Hijo preexistente que se coloca al nivel de los demás hombres. inferir el nacimiento virginal rompería el ritmo expositivo.


Sin embargo, la no explicitación de la virginidad de María en esta pericona, no la excluye; antes bien, según otros teólogos, este texto, por el género adoptado, está abierto a afirmaciones complementarias que otros escritos neotestamentarios pueden ofrecer del nacimiento de Cristo.


Parece que el Apóstol contempla la misión del Verbo como algo posterior al nacimiento.  Desde un punto de vista entitativo es previa la misión al nacimiento de Cristo; sin embargo, desde una perspectiva lógica se puede afirmar que la Redención es un misterio de solidaridad: la obtención de la filiación adoptiva divina exige la humanización del Hijo Unigénito; es decir, reclama el nacimiento de mujer.

Por tanto, este hecho no es algo accidental, sino que este nacimiento constituye la plenitud de los tiempos y el comienzo de la época escatológica. La proyección mariológica que está contenida, al menos implícitamente, en esta pericona es clara: la Madre de Cristo está íntimamente legada a la Historia de la Salvación.

3. Marcos 3,31-35

San Marcos cita a la Madre de Jesús en dos textos: 3,31-35 y 6,3. El primero ha sido considerado por algunos como antimariológico, debido a que parece aludir a diversos defectos en María (p.e., San Juan Crisóstomo y Tertuliano en su época montanista).

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