sábado, 12 de septiembre de 2015

TEXTOS MARIOLÓGICOS POR ACOMODACIÓN


El A.T., a lo largo de su propia historia, va conduciendo progresivamente a la plenitud de la revelación, que culmina en la venida de Cristo. Esta marcha progresiva se realiza no sólo a través de una gradual revelación de los misterios divinos, sino también por la vida, tanto de aquellos siervos de Dios que constituyen los pilares fundamentales del pueblo elegido, como de aquel «resto de Israel» que, a pesar de la infidelidad del pueblo, permaneció siempre fiel a Dios. A él pertenecen los anawin, o pobres de Dios, que son objeto de la predilección divina. En María se unifican estas dos cadenas vitales.

Más aún, la historia del A.T. confluye y desemboca en María, porque, por medio de Ella, Israel engendra al Mesías, cumbre de la entrega de Dios al pueblo elegido. Esta presencia autoriza a pensar en una cierta presencia de María en diversos eventos del A.T. Es una presencia no justificada por un sentido bíblico-mariológico de los textos, sino por una acomodación, a través de la cual la Liturgia, los Padres y los escritores eclesiásticos contemplan, de alguna manera, en esas perícopas la figura y las prerrogativas de María.

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