lunes, 5 de octubre de 2015

2. LA ANUNCIACIÓN

Desea encuadrar la escena que se propone narrar. Es una perfecta ambientación temporal, geográfica y humana.

1º Relación cronológica entre este suceso y el relato anterior: ...sucede 6 meses después de lo acaecido a Zacarías.

2º Cambio ambiental. Del templo de Jerusalén, a una humilde casa de Nazaret, un pueblo de Galilea.

3º En el anuncio del Precursor, el interlocutor de San Gabriel es Zacarías, sacerdote de la familia de Abías, casado con Isabel, también ella de la estirpe sacerdotal de Aarón. En este relato, el ángel dialoga con María, muchacha joven de la que no se conoce su ascendencia, desposada con José de la casa de David. Con esto se asegura la descendencia davídica del Hijo de María por vía legal.

Lo único que se afirma de María es su virginidad. Aunque algunos autores sólo ven en este vers. la indicación de que María es una joven en edad núbil, nos inclinamos a sostener que San Lucas muestra en este texto, de forma expresa, la virginidad de María. En efecto, la duplicidad del uso depathernos aplicado a María es indicativo de que el hagiógrafo quiere dejar constancia en el lector, de que María es real y propiamente virgen, pues gramáticamente bastaba escribir: «a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, y su nombre era María». Por tanto, San Lucas, de una manera discreta pero clara, subraya la virginidad como cualidad específica de la doncella.

Es sorprendente, por lo que acabamos de ver, que, si en la primera anunciación todo está revestido de solemnidad -el Templo, Jerusalén, la clase sacerdotal de Zacarías, el elogio de las virtudes de Isabel y su esposo-, en estos vers., se destaca una perfecta sobriedad y modestia. Es decir, todo rebosa de una perfecta interioridad: María externamente no ofrece nada de particular, no posee ningún título personal que le haga acreedora del favor divino. Sin embargo, si Gabriel se «apareció» a Zacarías en el Templo de pie a la derecha del altar, con signos autoritarios, ahora el arcángel «es enviado» como mensajero.

Khaire: Es una fórmula usual del saludo griego. Es llamativo su uso ya que, siempre que este evangelista incluye un saludo en su evangelio, utiliza el término eirene (En hebr shalom). Por tanto, si lo utiliza, en contra de su norma habitual, es porque quiere expresar positivamente que el ángel saludó a María con esta expresión.

Los LXX lo utilizan 4 veces (cf. Sof 3,14; Joel 2,21; Zac 9,9; Lam 4,21) en sentido de alegoría (no de paz, que es el sentido de shalom). Posiblemente el arcángel San Gabriel, en ese instante, desea evocar esas escenas del A.T. en las que se canta la alegría y el gozo ante un hecho salvador y misericordioso de Dios.

De las 4, 3 se dirigen a Israel, simbolizada por la «hija de Sión», e invita al pueblo al gozo que conlleva la liberación mesiánica. Hay un paralelismo entre el relato de Lucas y estos textos; comparemos estas concordancias entre Sof, Zac y Lc.

A la luz de estas concordancias, muchos mariólogos sostienen que Lc considera a María como la verdadera Hija de Sión. Desde Os, la Alianza de Dios con Israel se presenta como una acción nupcial: la Hija de Sión, que simboliza a Israel, es la esposa del Señor. María representa, en este caso, el «resto de Israel» que nunca ha dejado de ser fiel al Señor y a través de él Dios cumple su Promesa.

Resumiendo, el saludo puede tener como trasfondo una invitación a la exultación y gozo porque han llegado los tiempos mesiánicos. La alegría que Gabriel proclama a María, es la misma alegría del resto de Israel renovado por el amor de Dios (cf. Sof 3,17).

Kekharitomene. Tradicionalmente se ha traducido por «llena de gracia». (partic. pas. perf. verb. Kharitoo)

La interpretación de este vocablo aplicado a María se mueve, actualmente en dos direcciones distintas:

a) De «elección» o de «predestinación» por parte de Dios, en orden a la próxima maternidad divina. (Protestante).

b) Por «llena de gracia» ...está colmada del favor divino y de todos sus dones sobrenaturales. (Católica) Diferencias con (a): 1º) se considera `la gracia´ no desde su origen -en Dios-, sino desde el punto de vista de su efecto -en María-; 2º) esta gracia que Ella ha recibido, no es la de la maternidad, sino anterior; 3º) María recibe esta gracia con vistas a la maternidad divina».

Potterie realiza un profundo estudio filológico del verbo kharitoo, partiendo del carácter causativo de los verbos terminados en -oo. Sus conclusiones más importantes son las siguientes:

a) el verbo kharitoun empleado en Lc 1,28 tiene un valor causativo, e indica el efecto que la kharis produce sobre una persona. Significa, por tanto, «hacer glorioso». Este aspecto es claramente patente cuando se utiliza el verbo en su forma activa;

b) en la forma verbal de participio pasado perfecto -que es la de uso más habitual-, se pone el acento sobre el resultado conseguido, o sobre el estadopresente de la persona en cuestión.

Por lo tanto, ya desde una perspectiva meramente filológica se desprende que Lucas al escribir kekharitomene aplicándolo a María, no pretende hablar de la elección divina, sino de algo que ya se había realizado en la mujer que iba a ser Madre de Dios.

Desde una dimensión teológico-exégetica, haciendo en primer lugar un estudio comparativo con Ef 1,6 -único paralelo del Nuevo Testamento- y a continuación estudiándolo en su contexto inmediato (vv. 30 y 34), de la Potterie obtiene las siguientes conclusiones:

1º) el paralelismo entre Lc 1,28 y Ef 1,3-6, exige que la kharis del primer texto se encuadre exclusivamente en un contexto religioso y sobrenatural -gracias a Dios- y no en un sentido meramente profano -como Erasmo y Lutero lo consideraron al traducir kekharitomene por «agraciado» o «llena de atractivos».

2º) La relación entre Lc 1,28 y 1,30 muestra una secuencia ternaria articulada en unas expresiones estereotipadas -kharitoun, heurein kharis (hallar gracia), kai idou syllempse (y vas a concebir)- cf. la misma estructura de Gen 6,8-14. Estos tres momentos sucesivos pertenecen, de alguna manera, al tema de la «gracia», de la realización del designio salvador.

Según De la Potterie, la confusión actual existente sobre el significado de kekharitomene procede de querer aplicar la gratia plena a cada uno de estos tres momentos, que aunque pertenecientes al único designio salvífico y, por tanto, relacionados entre sí, son distintos. Así por ejemplo:

- San Ambrosio y San Jerónimo sitúan la plenitud de gracia de María en el tercer estadio. Es decir, identifican esta prerrogativa con la maternidad divina.. Exegéticamente, no se mantiene esta interpretación, porque no se puede expresar una gracia futura -concebir en su seno al Autor de la gracia (v.31) -por un participio pasado perfecto- kekharitomene- (v.28). Bien es verdad, en descargo de estos dos Santos Padres, que ellos basaban su exégesis en el texto latino, que al traducirlo por gratia plena, hace estática la frase, sin ninguna referencia al pasado o al futuro.

- Los protestantes reconducen el «llena de gracia» (v.28) al «has hallado gracia delante de Dios» (v.30); o sea, al segundo estadio. Por tanto, ellos ven la gracia a la que hacen alusión al ángel (v.28), desde su origen, es decir, desde el lado de Dios, reconociendo la benevolencia divina por la elección de María. Tampoco se sostiene esta interpretación porque el verbo Kharitoun nunca significa elección o predestinación. Además «hallar gracia delante de Dios» (v.30) es sinónimo de «agradar a Dios». Pero si el ángel dice a María que ella «agrada a Dios», se debe a que una gracia anterior divina ha ejercido un efecto en Ella; esta gracia previa se describe en esta pericona por kekharitomene (v.28). Este verbo obliga asimismo a situar la acción en la óptica del efecto, es decir, de María.

- Para algunos católicos, la gracia a la que hace relación kekharitomene es la gracia recibida y poseída por María antes de la Anunciación, lo que justifica el uso del efecto pasivo. En el esquema ternario este período anterior constituye el primer estadio, que, aunque previo a los otros, está dinámicamente concatenado y orientado hacia ellos; María, por su perfección de vida y por su correspondencia a los dones divinos, está llena de gracia. Por esta razón, Dios se complace en Ella, haciendo que, por obra del Espíritu Santo, conciba y dé a luz, en el futuro, al Hijo del Altísimo.

3º) Finalmente, si el saludo del ángel en el v.28 (1er estadio) se orienta hacia el mensajero posterior (3er estadio) este saludo inicial debe contener en germen todo el mensaje. O dicho de otra manera: el kekharitomene indica que María ha sido preparada por la gracia (v.28), de una manera concreta (v.34-35): María engendrará virginalmente, es decir, su maternidad será virginal.

Kyrios meta sou. El saludo habitual entre los judíos era «la paz contigo». Sin embargo, San Gabriel utiliza una expresión de claro sabor eucarístico. Analizando todos los pasajes veterotestamentarios donde aparece esta frase o sus equivalentes (por ejemplo, «yo estoy contigo» cuando es Señor quien habla) se pueden obtener las siguientes conclusiones:

1º. En todos los casos estudiados esta fórmula se aplica siempre, bien al pueblo elegido (cf. 2Cro 36,33), bien a un hombre particular a quien Dios impone una carga o misión importante (cf. Ex 3,12; Jer 1,6-8; Gen 26,24; 28,13-16).

2º. Por la preposición «con» se afirma una presencia divina operante, destinada a la misión que ha de realizar por mandato de Señor. Es decir, lo que indica no es tanto la presencia intimista de Dios en el alma del fiel, sino más bien la asistencia o la ayuda divina para ejecutar la obra que interesa a todo el pueblo elegido.

3º. Es habitual que la persona llamada por Dios sienta miedo, por verse incapaz e inepta para responder a la misión encomendada (cf. Ex 3,11; Is 6,5; Jer 1,6, etc.). Aunque no se puede decir que María ante la presencia del ángel haya sentido miedo, sí se produjo en su ánimo una cierta turbación, pues el evangelista dice que «se turbó por esa palabra» (v.29).

Así pues, el anuncio «El Señor está contigo... no temas» está dirigido a María que, a pesar de su «pequeñez», está llamada a participar en el plan divino de nuestra salvación por medio de su Hijo.

En el v.31, el ángel anuncia explícitamente el objeto de la embajada. Dios ha elegido a María para una misión determinada: ser madre. Esta maternidad se desarrolla en tres momentos:

a) vas a concebir en el seno: gramaticalmente es un pleonasmo, que queda algo mitigado por el uso continuado de la expresión. Feuillet entrevé en esa insistencia -concebir en el seno- un significado especial en la cultura veterotestamentaria. «Es posible que la curiosa sobrecarga de significado de Lc 1,31 y 2,21(...), redundancia ausente en los textos que se refieren a Isabel (cfr. Lc 1,24.36), provenga del deseo de subrayar que, por medio de María, se realiza la gran aspiración escatológica del A.T., la habitación de Dios en el seno de su Pueblo (cfr. Is 12,6; Sal 46,6; Os 11,9; Miq 3,11). En todo caso, el Niño de María debe concebir y llamar Jesús corresponde a la presencia de Señor Salvador en el seno de la Hija de Sión».

b) vas a dar a luz un hijo: es el proceso biológico natural de la concepción. La estructura literaria de este texto recuerda mucho al anuncio de Ismael (cfr. Gen 16,11) y de Sansón (cfr. Jue 13,3-5). Pero en especial, rememora a Is 7,14, ya que en toda esta narración está patente la virginidad de María (cfr. Lc 1,27.34) y la grandeza del Hijo (cfr. Lc 1,32.33). Además en toda la embajada ángelica no aparece en ningún momento alusión alguna a José, su prometido. El personaje central y único de la escena es María.

c) a quien pondrás por nombre Jesús. La indicación del arcángel a María de imponer el nombre a su Hijo, es algo que va en contra de las costumbres del mundo judío, pues esta función corresponde primariamente al padre (cfr. Lc 1,63). Pero en el A.T. hay también algunos antecedentes: Agar (cfr. Gen 16,11), la madre de Sansón (cfr. Jue 13,24), Ana (cfr. 1Sam 1,20), la `almah de la profecía de Isaías, etc. En todas estas narraciones hay una intervención divina especial sobre estas mujeres, que las convierte en beneficiarias del favor de Señor. En nuestro caso, es innegable el paralelismo con la profecía de la `almah, incluso por la significación del nombre (Emmanuel = Dios con nosotros; Jesús, equivalente a Joshua = Dios salvó o Dios es salvación). Esta indicación angélica remarca nítidamente que el Hijo va a ser, desde un punto de vista humano, total y exclusivamente de María.

En los vv. 32 y 33, Gabriel anuncia a María que en su Hijo se cumplirán las promesas mesiánicas. Es decir, Jesús será el Rey descendiente de David y profetizado en el A.T. como el Salvador de Israel. Hay un cierto paralelismo con la anunciación de Juan Bautista, que también «será grande ante el Señor» (Lc 1,15); sin embargo la diferencia es palpable: Juan «estará lleno del Espíritu Santo desde el seno materno» (Lc 1,15), en tanto que Jesús «será llamado Hijo del Altísimo». Esta construcción gramatical pasiva tiene a Dios por sujeto de la acción: «Dios le llamará». Pero en el lenguaje bíblico cuando Dios llama a alguien, hace de esa persona lo que llama. O sea, Jesús, el hijo de María, será el Hijo del Altísimo. Como Altísimo (cfr. Lc 1,35) es el nombre propio con el que los judíos designaban a Dios, para algunos exegetas católicos la expresión Hijo del Altísimo muestra el carácter divino de Jesús.

No obstante, para la mayoría de los estudiosos, este título no indica directamente la divinidad del Hijo, sino más bien la dignidad de la función mesiánica. En la misma línea están las restantes calificaciones de la embajada (vv. 32 y 33).

Pregunta de María (v. 34). Ha habido diversas explicaciones e interpretaciones a las primeras palabras de María que presentan los evangelios:

a) La expresión no conozco varón no sólo subraya un hecho pretérito y presente (no he conocido y no conozco actualmente), sino una decisión futura. Esta interpretación se remonta, por lo menos, a San Gregorio de Niza. Según esta explicación María previamente a la Anunciación había tomado la firme resolución de vivir en perpetua virginidad.

Los defensores de esta tesis, además, alegan que las palabras de María al ángel carecerían de sentido si no tuviera la decisión de la virginidad perpetua; pues como el ángel anuncia en futuro concebirás, bastaba con consumar el matrimonio.

b) Para otros, María, en el momento de la Anunciación, es una joven virgen desposada, que a partir de las nupcias vivirá el matrimonio con su esposo José. Pero al oír la embajada del ángel capta una referencia explícita a Is 7,14. Ella, que conoce el texto, comprende que su futura maternidad y su futura vida deben ser virginales. En ese instante es cuando -según esta corriente de autores- decide vivir en perpetua virginidad.

c) Algunos exegetas sostienen que Lucas no ha transmitido en su evangelio unas palabras textuales, sino un hecho histórico visto desde la perspectiva de la fe apostólica. La primera comunidad de creyentes afirma y cree que Cristo ha nacido por obra del Espíritu Santo, sin intervención de varón. El diálogo plasmado en el evangelio desea constatar esta verdad de fe. De aquí que no se pueda concluir la decisión de la perpetua virginidad de María antes o en el momento de la anunciación. Lo que sí se confirma es la virginidad de facto de María.

d) Otros afirman finalmente que estas palabras son un recurso del evangelista que sirven para que el ángel dé una explicación al hecho anunciado. No son palabras de María que intenten reflejar su estado anímico en aquel instante, sino que es una pregunta que se hace el lector, apta para aclarar posteriormente su sentido. Pero esta interpretación parece un poco gratuita, pues si San Lucas ha puesto esta respuesta en labios de María hay que considerarla, en principio suya. Esta objeción puede hacerse también a la anterior interpretación.

Respuesta del ángel (v.35).Este versículo contiene la contestación de Gabriel a la pregunta de María. La primera frase -el Espíritu Santo vendrá sobre ti- recuerdan a Gen 1,2, cuando el Espíritu de Señor aleteaba sobre las aguas para ordenar y causar la vida en la primera masa caótica creada. En otros textos del A.T. se asocia siempre el espíritu de Dios a la realización de acciones poderosas (cfr. Jue 3,10; 11,29; 2Cro 20,14; Sal 140,30,etc.). También en este caso el Espíritu Santo viene sobre María para realizar una acción poderosa: concebir un niño son concurso de varón.

El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. El verbo episkiazein significa «cubrir de sombra» o «tomar bajo su sombra», y en el A.T. lo encontramos dos veces en el Salterio (cfr. Sal 140,8; 91,4) con el sentido de protección divina, y una vez en Ex 40,35, donde se asocia a una nube luminosa y a la gloria de Dios. Las palabras del ángel se entroncan con este último pasaje; la misma presencia -shekinâh- del Altísimo que en el pasado, había protegido al Tabernáculo por medio de la nube, cobijará ahora a María. Dicho de otra forma: «Dios mismo se va a hacer presente en María, en el interior de María, en su seno. María será así nuevo tabernáculo de Dios, nueva arca de la nueva alianza.

A continuación viene la conclusión: Por eso (dio kai) lo que ha de nacer será Santo y será llamado Hijo de Dios. Las partículas dio kai hacen referencia a las palabras angélicas inmediatamente precedentes; se podría expresar también como «precisamente por eso, en virtud de este recubrimiento con la sombra de Dios», el niño que nazca será Santo e Hijo de Dios. Hijo de Dios rebasa aquí la perspectiva mesiánica judía, pues «no había una expectativa de que el Mesías fuera hijo de Dios en el sentido de ser concebido sin padre humano». Jesús es el «Hijo de Dios» en un sentido totalmente nuevo, porque si «Dios está realmente presente en el seno de María, lo que nacerá de ella... es Dios mismo, la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Verbo».

Dijo María (v.38). Podemos analizar las palabras de la Virgen, distinguiendo dos partes:

a) He aquí la esclava del Señor. Definición que María hace de sí misma. Es el 3º nombre que en esta narración se atribuye a la Virgen. El 1º es el impuesto por los hombres (María), 2º asignado por Dios (llena de gracia) y el 3º es el elegido por sí misma y que ella prefiere.

María se asocia a los anawim o pobres del Señor. que perteneciendo a El, reciben su protección y asistencia.

b) Hágase en mí según tu palabra. María, la sierva del Señor, aceptó su palabra, cooperando positivamente y de una forma inmediata a la obra de Dios anunciada por el ángel. María dio un sí libre y consciente a la concepción humana del Hijo de Dios. Aquí radica la grandeza del fíat de María, ya que fue esencialmente un acto de fe. Así María se sitúa «en el mismo centro de aquella `enemistad´, de aquella lucha que acompaña la historia de la humanidad en la tierra y la historia misma de la salvación. En este lugar, Ella, que pertenece a los `humildes y pobres del Señor´, lleva en sí, como ningún otro entre los humanos, aquella `gloria de la gracia´ que el Padre `nos agració en el Amado´».

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