miércoles, 18 de noviembre de 2015

2. LA MATERNIDAD DIVINA EN LA SAGRADA ESCRITURA.

En la Sagrada Escritura no se afirma explícita  y formalmente que Santa María es la Madre de Dios, Theotokos o Deigenitrix. Si se llama, en cambio, a María la Madre de Jesús o la Madre del Señor. Sin embargo, en esos mismos escritos se dice que Jesús es el Hijo de Dios, el Verbo eterno del Padre. De aquí se infiere, como hizo la Iglesia ya en el siglo III, que Santa María debe ser venerada verdadera y propiamente con el título deTheotokos, de Madre de Dios, porque su Hijo es el Logos, Unigénito del Padre y, por tanto, Dios verdadero de Dios verdadero.

Relato de la anunciación (Lc 1,35). Esta enseñanza está directamente referida a la verdad cristológica.
1. La maternidad de la Doncella viene descrita como auténtica maternidad humana que tiene su origen en una intervención extraordinaria de Dios y a la que Santa María contribuye con su aceptación consciente y voluntaria.
2. Se trata de un consentimiento de la Virgen, que procede de la fe, de la caridad y de la obediencia y que, por lo tanto, implica la santidad personal de Santa María y su entrega a la obra redentora. Este consentimiento libre forma parte del concepto adecuado de su maternidad divina.
La filiación divina (Gal 4,4-6). Se sostiene de una manera implícita, pero clara, la maternidad divina, ya que el término de la acción generativa expresada en esta perícopa es el Verbo.
Rom 9,5. Esta doxología afirma que Cristo descendiente según la carne de los israelitas, es Dios bendito. En consecuencia, la mujer de la que procede Jesús según la carne es Madre de Dios.
Mt 1,21. De forma directa se atribuye a Jesús el carácter divino,  porque en la nueva Alianza el pueblo de Israel será tanto de El como de su Padre. Esta tesis se refuerza con el objeto de la salvación: «de sus pecados»; palabra que reiteran indirectamente la divinidad de Jesucristo, pues, en el mundo religioso judío, esa potestad sólo corresponde a Dios; por ese motivo, acusan de blasfemo a Jesús, cuando en nombre propio perdona los pecados.

Lc 1,43. La palabra Señor (kyrios) se aplica a Dios y no solamente al Mesías. Basta comprobar el inmediato contexto, para constatar que el término tiene un sentido verdaderamente divino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario