miércoles, 18 de noviembre de 2015

5. LA ELECCIÓN DE SANTA MARÍA COMO MADRE DE DIOS.

El CVII puntualiza que la Virgen fue predestinada para Madre de Dios desde toda la eternidad juntamente con la encarnación del Verbo. Se recogen en este texto expresiones de las Bulas de Pío IX y de Pío XII referentes a la eterna elección de Santa María como Madre del Redentor. El CEC vuelve a hablar de este punto (nº 488).
  
Esta afirmación tiene una gran relevancia cristológica y mariológica. Por una parte, determina la modalidad de la    encarnación, que no sólo conlleva el hacerse hombre, sino hijo del hombre, descendiente de Adán; por otra parte, muestra la esencial referencia de Santa María al misterio de la unión hipostática. Esta estrecha relación histórico-salvífica de Santa María al misterio del Redentor ha llevado a muchos mariólogos a afirmar que María, como Madre de Cristo, «pertenece al ordo hypostaticus, y por lo mismo su predestinación es única y esencialmente distinta de la predestinación de los restantes redimidos». Todo el ser de María aparece así como absoluta y totalmente cristocéntrico como la Madre del Redentor, predestinada juntamente con El para la Redención de la humanidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario