martes, 1 de diciembre de 2015

3. FUNDAMENTACIÓN ESCRITURÍSTICA.

En la bula encontramos varios pasajes bíblicos aducidos por el papa Pío IX.


Gn 3,15. Existe un perfecto paralelismo entre la enemistad de la mujer -el Mesías- con la serpiente. La mujer, es decir María, nunca ha estado sujeta a la ley del pecado: ha sido concebida sin pecado original.



Lc 1,28. Ave gratia plena. El término kekharitomene expresa que María posee la plenitud de gracia de modo estable o permanente. esta plenitud, para que sea total exige tanto la plenitud intensiva como la extensiva. Por tanto, para que María sea la kekharitomene, es necesario que haya tenido la plenitud de gracia desde el momento primero de su concepción.



Lc 1,42. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Lo característico de este versículo es la relación existente entre la bendición de María y la bendición de su Hijo: la exaltación de la Virgen procede de la excelencia de Jesús. Es decir, con la misma bendición con que es alabado el Señor, lo es su Madre. Como en la bendición al Hijo no cabe de ninguna manera la maldición hereditaria, que es el pecado original, lo mismo sucede en María.




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