domingo, 27 de diciembre de 2015

7. SENTIDO DE LA VIRGINIDAD EN EL PARTO.

Es un logro positivo de la teología posterior al Concilio Vaticano II haber ahondado en la significación teológica que encierra los hechos salvíficos:
a) En primer lugar, la virginidad in partu tiene un valor de signo: «el hecho exterior del parto virginal era el signo de un hecho anterior, más secreto, la concepción virginal; pero uno y otro, tomados juntos, hacen comprender que Jesucristo, por haber sido engendrado por Dios, era realmente el Hijo de Dios, el Hijo Unigénito venido del Padre».
b) Tiene asimismo una dimensión soteriológica: Sabemos que las curaciones físicas realizadas por Cristo en su vida pública son señales anticipadas de la nueva vida escatológica que va a conseguirnos con su Redención: una vida que al final será liberada de los sufrimientos y dolores corporales. Igualmente ocurre en el parto virginal: «el modo de entrar el Verbo en el mundo nos hace comprender cuál será el resultado último de su venida a nosotros»; es decir, la protología del nacimiento indoloro de Jesús es signo del nacimiento escatológico de aquellos que han obtenido la salvación por su incorporación a Cristo.
c) La tradición eclesial ha relacionado el modo de entrar Cristo al mundo con su regreso glorioso en la Resurrección. En ambos casos permanecieron intactos los sellos del seno materno y de la tumba.
d) María aparece como prototipo del nuevo Pueblo de Dios, pues en Ella se anticipan los rasgos esenciales -virgen y madre- de la Iglesia, Esposa de Cristo, que engendra y da a luz a sus hijos virginalmente.

http://conocenuestrafecatolica.blogspot.com/2013/04/capitulo-ix-la-siempre-virgen.html

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