domingo, 3 de julio de 2016

TEMA 2: SOBRE EL MÉTODO HISTÓRICO-CRÍTICO

PARA PRODUCCIONES LAICAS TU MOCHILA Y LA UNIVERSIDAD SAN PABILO DE BOGOTÁ, COLOMBIA
ES DE SUMO PLACER PRESENTARES EL TEMA 2 DE NUESTRO CURSO DE MARTIROLOGIO SOBRE EL MÉTODO HISTÓRICO CRÍTICO. ESCÚCHELO SIMPLEMENTE HACIENDO CLIC AQUÍ.

AQUÍ TIENE EL ESQUEMA DE ESTE TEMA DOS.

Para algunos, pero en número creciente, la única teología válida es la que se genera a partir de los datos considerados “firmes,” que son los del método científico. En términos de biblia y de teología, ello impone severas restricciones y grande pérdidas pero la solución tampoco es hacer caso omiso de un enfoque que quiere dar tanta relevancia a la razón. Por eso es preciso este análisis, no sólo para la Mariología sino para muchos otros estudios teológicos.

Surge una cuestión de orden metodológico: ¿Qué se puede sacar de un texto?

1. El sentido literal (sentido primero en el que quedó plasmado originalmente y para ello se usa el método histórico-crítico) y el sentido espiritual (relaciona los diferentes pasajes con otros más antiguos o anteriores), este último no es un añadido sino que es parte del original pero tomando otra dirección.

2. El exegeta literalista histórico-crítico certifica lo que se dice en una perícopa bíblica, pero no hay que considerar equivalentes “lo que se dice” y “lo que significa” un texto de la Escritura.

* Hay tres líneas del Sentido Espiritual:

1. Alegórico: es sensible a conexiones por analogía que nos llevan a significaciones, no obvias a primera vista, y que enriquecen el contenido literal del texto.

2. Moral: aplicación del texto a nuestra vida. En efecto, en la vida cristiana lo importante no es controlar el texto, sino más bien permitir que sea Dios, en primer lugar mediante la oración, el que controle la propia vida.

3. Escatológico: el texto nos sitúa ante una realidad futura.

* Desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días se ha exacerbado el sentido histórico crítico. Veamos las peligros del Sentido Literal:

1. Nos cierra a la Tradición y nos privamos de la sabiduría de los Padres de la Iglesia.
2. Caemos en el prejuicio racionalista que descuida y anula las excepciones.
3. Caemos en el prejuicio cientificista que desacredita todo aquello que es milagroso y que no pasa por el filtro de la ciencia.
4. Resulta opuesto a la praxis de Jesús porque convierte el texto en la posesión de una élite intelectual.

* ¿Hay que olvidarse de este método? No, dice el Cardenal Joseph Ratzinger. El método histórico crítico ayuda a encontrar la letra en toda su plenitud. Este método sirve para establecer con la mayor certeza posible qué fue lo que dijo el autor. Los tres principales recursos del método histórico-crítico son: Crítica Textual, Historia de las formas e Historia de la redacción.



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